Dieta para el adolescente

El periodo de la adolescencia

La adolescencia es el periodo que abarca desde el inicio de la pubertad y hasta la finalización del crecimiento somático y la maduración psicosocial. Pese a que no existe un límite cronológico se puede decir que este periodo abarca dos etapas, una primera que discurre entre los 9 y los 13 años y la segunda desde los 14 y los 18 años. El brote de crecimiento puberal en la niñas se adelanta en dos años al de los niños, con la adrenarquia o aparición del vello sexual y axilar, y la telarquia o desarrollo mamario. Durante este periodo del estirón puberal tiene lugar el 20% del crecimiento total del individuo donde, al mismo tiempo, se produce un importante incremento de la masa corporal. Es sustancial conocer que, mientras que el crecimiento en altura se produce de forma rápida, el crecimiento óseo lo hace una forma progresiva, situación por la cual existe una elevada incidencia de fracturas en el adolescente. En este sentido una ingesta equilibrada de calcio y vitamina D, junto con la actividad física, son decisivos en esta etapa.   Dieta para el adolescente: requerimientos nutricionales Para establecer cuales son los requerimientos nutricionales del adolescente se deben valorar distintos aspectos como el sexo, la edad cronológica, la edad biológica mediante los estadios de Tanner, la maduración ósea y algunos marcadores bioquímicos, además del gasto estimado para el desarrollo del ejercicio físico. Esto es crucial, dado que los nutrientes no solo deben aportar energía para el día a día, deben facilitar además la formación de estructuras, el crecimiento y la maduración. Algunos de los factores para establecer una pauta nutricional de un adolescente son:
  • El incremento de las necesidades energéticas, proteicas y de algunos micronutrientes, fruto del aumento de los tejidos libres de grasa.
  • El elevado anabolismo de esta etapa, que hace al adolescente especialmente sensible a las restricciones calóricas.
  • La necesidad de individualizar la pauta debido al dimorfismo sexual entre chicos y chicas.
Hay ciertos micronutrientes que tienen especial interés en esta etapa, el ácido fólico, la vitamina B12, vitamina A, el zinc y el hierro que, debido al aumento de la masa muscular y la expansión del volumen de sangre, se necesita en mayor cantidad para la formación de mioglobina y hemoglobina. Los adolescentes que acuden a la consulta tienen distintas necesidades, algunos necesitan perder grasa, otros buscan mejorar el rendimiento en el deporte que practican, los hay que precisan ganar peso y masa muscular y algunos de ellos simplemente desean tener una dieta equilibrada, basada en criterios fundamentados, que les ayude a discernir entre toda la información que circula en la red.  

Objetivos de la consulta de nutrición

El adolescente aprende de una manera rápida y sencilla el Método nutricional, colabora en la elaboración de los menús familiares e incluso es capaz de detectar errores que desequilibran su pauta nutricional. No solo se implica en lo que come, también en cómo se cocina y en qué alimentos se compran en casa, todas ellas actuaciones de gran valor para su futura formación nutricional. Otra de las cuestiones importantes que abordamos en la consulta de nutrición, mediante la educación nutricional, es ayudar al adolescente a tomar mejores decisiones en su alimentación. Decisiones que le permitan socializar con sus amigos al tiempo que aprenden a no abusar de los snacks o de la comida rápida. El consumo de alcohol afecta negativamente a la maduración y al desarrollo, aporta calorías vacías y tiene efectos nocivos para la salud, por lo que es importante que los chicos y chicas conozcan todas las repercusiones que tiene. Estos son ejemplos de otros objetivos que se tratan frecuentemente:
  • La instauración de buenos hábitos, con el objetivo de adquirir y sostener unos hábitos que se puedan mantener en el tiempo, evitando seguir una dieta de manera puntual.
  • Garantizar el aporte de nutrientes durante esta etapa, donde los requerimientos energéticos son mayores que en cualquier otra etapa de la vida.
  • Ingesta adecuada, de alimentos y tamaño de las porciones, evitando periodos de ayuno prolongado o comidas demasiado copiosas. Esta ayuda también a evitar el picoteo entre horas.
  • Evitar la comida procesada, que tiene un elevado aporte energético pero de escasa calidad, favorece además la adquisición hábitos poco saludables y contribuye a la ganancia de peso, lo que puede conducir al sobrepeso y la obesidad.
 

Adolescentes y ejercicio

Aquellos adolescentes que realizan ejercicio de competición deben seguir unas pautas de alimentación e hidratación adecuadas, tanto en los momentos previos, como durante y después del ejercicio físico. Cuando la práctica deportiva tiene cierta intensidad o duración también esta recomendado realizar diferentes protocolos que favorezcan el almacenamiento de energía, lo que se traduce en un mayor rendimiento. Y es que dependiendo de la intensidad y la duración de la actividad física será decisivo un tipo de sustrato energético u otro (carbohidratos o grasas). Si te gustaría que tu hijo adolescente mejorara su alimentación no dudes en solicitar una cita en la consulta    

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